Universo de dentados encastres...


Carlos Terribili








Deletreamos


Cada punto y uno, somos un centro,

desde él en espiral, concéntricos,

giramos, tan monotemáticos.

Universo de dentados encastres.

Temo, miro entorno, están los otros,

como desenredarnos del nosotros.

Crecen cien galácticos laberintos

dentro de los simples instantes,

conjunción de dudas, de deseos.

En susurros intento deletrear

(sin escándalo) la palabra felicidad,

(sin suspicaces, efervecentes envidias).

Ella: la felicidad no se hace, se delínea,

se desliza en búsqueda constante.

Temo ante mi subversivo intento,

susurro la f..., la e..., la l , la i...

encaro mundos de zetas adversas.


Es cuestion de insistir e insistir.



Hijos grandes


Lectura de sus gestos,

de los retazos de frases que cirujeo...

así me alimento.

Supongo, pospongo,

armo rompecabeza de vidas que aliento,

subjetivamente,

vivir se desenrosca,

se llena de voces, actos, yo espectadora

traduzco y sueño.

Ansiosamente gozo,

temer e invocar en secreto alborozo:

que crezcan libres,

velo, mar de desvelos.

A partir de hilos devano y supongo,

rondo a la par

que envejezco

sin querer reparar, lapidario es el tiempo.


Silvia Ariza


Persistimos, como pájaros porteños...



Pablo Picasso


















Nosotros pájaros

Diciembre es luz,

ella se filtra tras las persianas,

nos introduce a la mañana.


Es hora de vivir,

siempre es hora, pese a la locura urbana

hay zorzales enardecidos.


Pese a los dolores sociales

persistimos, como pájaros porteños

retumbamos en el alma.


Vivir es este disparate,

estos buenos deseos deshojados a labios,

a sonrisas, a misterios.


Sociedad de pájaros,

poseemos a retazos: casi alas, cielos,

tenaces, magros.


Otros sobre la acera

dejaron de descubrir clarear el alba

víctimas de tormenta.


20-12-03.-




Ese patio, esa parra



Las baldosas, las revivo, en damero

se arma sobre su blanco y negro

una segunda parra, un suelo

salpicado a manchas que juegan,

que traducen en gris al viento.

Es una hora tórrida, la de la siesta,

mis pies menudos, descalzos eran

otros, sucios, míos, desconocidos,

eran otros los seres de entonces

y aún los sueños, aún los olores.

Revivir las voces en su ir monocorde

desde los cuartos en sombra al verde

cielo de las plantas. Un gato negro,

el de mi abuela, la complicidad

de mi hermano, un universo quizás

distinto, ahora lo recreo casi igual.


Las baldosas del damero de la vida,

somos sombras latiendo en la brisa.



Gentileza:

dipity.com

La fragilidad nos absuelve...









Salvador Dalí




Comunión

Tontamente, como tantas veces,

las horas se resbalan entre manos,

y es que casi no nos hemos mirado,

declaran los colores su ilimitada

profusión de voces, las pupilas claman

conjunción con otras, y las palmas

nos piden posarse en huecos ajenos

y anidarlas, anidarnos mansa,

saludablemente. Horas que caen,

tiempo y días que se clausuran,

afuera el olor habla de la lluvia,

se regala a simple aspiración,

afuera en algún recorte urbano

el horizonte se proclama ilimitado

y siempre es nuestro. La piel percibe

y espera. Razón, ilusión, papilas,

comulguemos, unos y otros, y la vida.




Como astros erramos


En elípticos recorridos,

aún mínimos, como un cósmos

transitamos los ciclos,

y volvemos al punto de inicio.

Misterio del misterio,

las voces se acallan, vacías,

incoherentes suenan las teorías.

Aquí me instalo a corporizarte,

aquí tu rostro en mil partes

batalla contra la memoria.

Destino de astros errantes,

eso somos, yo de tanto descreo,

cuando la razón se desvanece

ruego y pido, así me aferro,

hilos frágiles, la intuición

sostiene, engaña. De tan endebles

la fragilidad nos absuelve.


Salvador Dalí