Palabras con aristas, cúbicas palabras...




Cubo


Insensatez

de que la vida sea...

lo que debe ser,

¿quién lo dijo?,

¿quién proclama al patrón

de vida y desvida?.

No puedo quebrar la directriz,

estoy entre aristas,

dentro de un cubo armado

hace demasiados años.

Miro cielos distintos, amplios,

insospechados.

Planeo liberarme, sabor a huida,

golpes de martillo y pica,

demoler los límites. Planes

que marco sobre planos,

se acortan las cotas de vivir,

empapelo, enmascaro

mi perenne espacio. Insensato

este vivir lo que debo,

lo que heredo que debo vivir.

Rueda que ruedan los días,

no hay reverso,

no hay regreso,

no hay... no hay salida.












Escher



Ni la luz

La tarde de un día,

sobre la tarde la luz que se tamiza

y rebota en las paredes,

entramos, salimos de la historia,

irrelevantes seres,

sólo la luz es la misma...

o sólo así nos parece...





Septiembre, brisa de palabras...



¡Feliz Primavera!!!!!!!!!!




Septiembre


Avidez de aromas, de colores frescos.

Es hora, el espacio en gris pesa en el alma,

tibieza para volvernos piel, escozor, espalda.

Busco la luz primitivamente, desesperada.

Ciudad de todos, la calle está tajeada

a brotes, late en fibras, germen, cáscaras.

Y los ojos miden la claridad embanderada.




Aires de octubre

Mastica lentamente los problemas,

si los días pasan, aires en veleta,

giramos con un azar desconocido,

mastiquemos tercamente, en el ovillo

del ahora nos atamos y ello dura nada.

Con o sin nosotros se abre la mañana

y la tibieza de octubre desbarata

sensaciones en la piel. De tu mano

este ir en redondo y desandando

se me vuelve soportable. Espera mi palma,

ella pide la tuya. Y este sabor a hartazgo

se hará beso, brisa, ojos de perros,

mi voz aprenderá de tus silencios.

Mastiquemos tesoneramente,

la vida no pide explicaciones,

¿por qué hemos de justificarnos?.

Vivir, ya ésto, se vuelve demasiado...


Giros y viento,

vale confundirnos,

de a dos: giremos.




Al sol

El mundo es rojo

siento como mi pelo

se agita en el viento,

remuevo nostalgias,

me veo en otro tiempo,

o imagino tu voz y ella

me dice aquello que deseo,

observo un mar imaginario,

más aún dentro de él nado.



El mundo es rojo,

en algún momento

con coraje abriré los ojos.

Ojos y lunas, palabras y ojos...

Rosario y Calasanz

Persistencia de la luna milenaria,

fin de otoño, hay otra claridad,

madrugadas de luna llena,

nos encontramos en esta acera,

esquina ya conocida por ambas.

Persistencia de los plátanos en rama,

de sus últimas hojas aferradas,

persistencia mía de abrir la mañana,

de acariciar este nuestro paisaje.

La luna tensa su silueta ámbar

y como la vida muda sus etapas.

Suspiro, inevitable es lo que pasa,

vivir se escurre, como sino ocurriera nada.



Cartografía urbana

Mapa de una ciudad, de esta

textura monocorde de moles,

calles que corren como tajos

abiertos, las ventanas mirando,

vacuidad desde el cristal,

materialidad desde el asfalto.

Relevo en esta viviente trama

pasos y voces, dejan su marca

sobre el sonido constante.

Cada par de ojos conlleva

diez, cien ansiedades irresueltas,

besos guardados u ofrecidos,

locuras tan propias que se enhebran

en una invisible ronda inconfesada.

Ciudad que late y a la par marcha,

llora, acuna, desgarra, golpea.

Pueden numerar todos los umbrales,

podrán registrarnos, somos habitantes,

tendremos padrón con su inciso, data,

pero el mapa real escapa

a la medida de los burócratas,

incluye perros vagabundos y tus ojos,

mojón para el cotidiano regreso,

busco perros, ansío tus ojos y no es poco.






Viaje

Busco un cuadrado entre cúbicas paredes

pleno de gris, de ilimitado celeste,

desde el voy a un horizonte inexistente,

parto a ese infinito intangible,

con sabor a ser nada, dimensión ajena

ese abismo de cosmos, de estrellas.

Para regresar necesito y encuentro

el dulce mar de tus ojos, en ellos

amerizo, entre tu oleaje regreso.