Fuimos uno en otro, otro en uno...


Silvia Ariza



















Hijos

Los vi crecer, los veo vivir...
velo, temo, todo inutilmente.
Son autónomos, gozosamente fuertes
para afirmarse ante lo incierto.
Y aún así velo..., ruego, temo...
Insensatez, simple confusión mía,
aún a pesar nuestro corre la vida.
Deseo lo mejor, amplio mar de deseos.






Deslímite

Límite del límite, me reciento,
me niego a encontrarlo,
somos dos en fusión de espacio...

En este punto mínimo
un universo aislado,
allí avizoramos ambos
un gozo, un vértigo,
un fugaz sobresalto.
El exterior cronometrea sus horas,
detalla los puntos cardinales,
poco pesa, se percibe irrelevante.
En la ráfaga de un instante
fuimos uno en otro, otro en uno.
El exterior conocido en absurdo
mutó valor, medida, destellos...
El afuera se diluye, beso en el beso.

                                                                                                    Silvia Ariza























Despeinarse e ir como ellas ...

















Recife 2013

Beber el mar a sorbos y miradas,
el color sorprende, turquesa de aguas,
incesantes orlas de espuma...
Flotar en un mar que abruma,
como ínfimos que somos nos acuna,
nos embebe, nos subyuga...
Quiero atrapar voces de olas,
llevarlas envasadas, una caracola
sobre mis palmas, allí intuyo:
el infinito del mar es este punto.
Mar y cielo reflejados, confundidos,
ante la inmensidad me maravillo,
aún hilando los sentidos, me maravillo


Porto de Galinhas
































Poema con sal

Despeinarse e ir
como ellas en el viento,
desmadejar al sol
entre estremecidas hojas,
simulacros de ocaso, ellas
y yo, silueta de palmeras...
Bordear al rumoroso mar,
entre recortes, entre cielos,
me hamaco ya a la par,
como visionaria yo oteo
distancias, contingencias,
las vidas a su vera.
Aires me atraviezan,
me inclino, estremezco,
me entrevero, casi palmera...















Como mínimos insectos: buscar la luz...


Gentileza: Inés Onzalo





















Atardeceres

¿Cuáles son los honores o las glorias,
cuáles?... Más acá del sol, se moja
la tarde en rastros de luz, en gotas,
el aire flota en polvo dorado, para todas
las visiones, las miradas todas,
sobre nosotros comulgan sol y atmósfera.
Vamos anónimos, preocupados.
Ronda de este día, similar a ayer,
rumiando pequeñeces dejarnos ser,
miserias que se esconden, la ciudad
de a poco encenderá sus luces y habrá
puntos, puertos, puertas para llegar.
Instantes íntimos de cada atardecer,
en los cuales agonizamos con él.
Escuchemos detrás de los ruidos,
como la noche se descama, negra piel.
¿Cuáles son los honores o las glorias?,
vulnerables atravesamos esta hora.






Mi palma en la pared...

Buscar la luz,
como lagartos,
golpeada por los años
mi palma en la pared,
el calor sobre la piel.
Qué poco pedimos,
nos volvemos primitivos,
primeros, únicos,
por siempre desvalidos.
Como mínimos insectos:
buscar la luz,
fragilidad nuestra.
El infinito azul
devora asteroides,
agujeros negros,
poco nos importa,
poco ya sabemos.
La vida es este aliento
húmedo, opaco de aire,
la textura del ladrillo,
el lenguaje de la carne.

Oswaldo Guayasamín