Respeto ante tanto dolor...
















.

.

.

Japón 11-3-11


Como detrás del espejo,

como en un reverso,

aquí en el llano estamos

distantes, diferentes,

pero el horror merece

respeto, estremecimiento.

El planeta es sólo uno,

todos somos el absurdo,

el origen del maltrato,

como artífices incautos

mentimos, negamos.

El planeta late y se estremece,

nos expulsa, tensión y forma

del límite, hora del ahora.



Esquivo los espejos...



Cambio de estado


Lavar las voces, continente y escallas,
destilarlas,
gotear las palabras hirientes, filosas,
partirlas como rocas.
Que nos queden las frases de ternura,
las sosegadas sumas
de confidencias, las oraciones como redes.
Alambique y mortero,
polvo de ojos y besos agrego para molerlos,
nada será legado,
los enconos, las furias tallan precarios
infiernos, a molerlos.
Que en los aires las palabras tiernas, leves,
etéreas vuelen.
Se embeban los aires de lo mejor:
esencia y don.
Todo es posible, macerarnos al sol.



Cincuenteando

Tensión de la piel,
delata mis hartazgos,
esquivo los espejos,
me maquillo sin verme,
prescindo de los lentes.
Piadosa es esta amnesia
de creernos empezando,
dislocando a impulsos
la pauperrima vida esta.



Ellas
Carlos Terribili



El gozo del viaje vive, muta, continúa en dicha de compartir...


















Isla Negra


La casa del poeta...

habla por él lo impensado,

lo insospechado,

¿sería esa su consigna?,

perduración de vida,

los detalles lo delatan,

esculpen a palabras

la historia que el tiempo devana.

Sentido y persistencia,

tanto desconozco, aún así se tensan

percepciones, gozo,

ritmo y cadencia, festiva presencia.

Mar azul en torno,

no importan razones ni propuestas,

él hizo de vivir

una comunión perpetua, claro fin.

Embeberse, cielo añil.















Turista


Correr la imagen de mar,

como mover una cortina,

ver detrás a la ciudad

latiendo, ahí palpitan

las voces del mercado,

conversaciones flotando.

Detrás de tanto paisaje

los días van portando

cada uno de sus seres,

son un mínimo infinito,

un simple, ancestral rezago

de amor y desamor.

Tajear como a un velo

al inmenso, soleado cielo,

debajo la humanidad haciendo

de vivir su silencioso,

persistente, irrenunciable,

andamiaje de esfuerzos.

Viajar a la par de tantos,

la ciudad y su vera de mar...

viviente animal, la urbe

susurra: -La vida que fluye....