Nuestra duda es duda en infinito...


Pérez Celis















Anclaje


Cordura que me das,
un grato anclaje,
mecida en esto cotidiano,
en este diario sabotaje
a los magros sueños,
braceo, manoteo.
Estás, están tus besos,
tus pupilas marrones,
allí me sumerjo,
rearmarme de nuevo.




Vincent Van Gogh














De luna y cielos


La luna de tan aúrea y redonda
empapa a la noche, la desborda,
el infinito a veces siniestro se sumerge,
desde aquí es una claridad remota.
En otra ciudad, a ras de otro mar,
la misma franca luna se dejará mirar,
y tensarán tus ojos alineados a los míos
a través de ella invisible, único hilo...
tejeremos pensarnos, destejeremos,
hilo entramando los distintos cielos...
urdimbre de luna y de distancias,
bajo esa luz nuestra precariedad se apaña.






Círculo de Moebius


Si vivir es casi una contingencia,
si no hay otra dimensión posible,
¿a quién le importa vivir o morir?,
a todos. Y el círculo se cierra,
a la par otro ciclo ya empieza....
Nuestra duda es duda en infinito,
humanos, prestidigitadores de destinos.



Pérez Celis


El ojo, la mente se obturan...


Fotografías
Elisa  V. Rezzonico







Caminata en Arraial


Diferencia de los cuerpos, marcados contornos,
las voces entre dichas, somos bien otros.
Y el paisaje huele, golpea a su modo,
amenguado a forró, diluido en el sórdido
ir de la luz suicidándose en aguas azules,
moverse de las hojas, arena bajo mis plantas,
el día se deshora, lento cruje, se hamaca.
Yo proclamé mi tregua, ellos en la diaria
tensión de vivir son secuencia, distancia...
Me acodo a esta curva, línea de ribera mansa,
somos en furia de espuma, dos siluetas comulgadas.


















Viaje


Viajar, para oler seres en otros aires,
descubrirlos iguales, simularlos distintos,
enfocar flores, enmarcar línea y camino.
El ojo, la mente se obturan, la cámara
alerta, el ánimo se subleva, el ánima,
allí vamos, sólo pobres caminantes,
vacíos de descubrimientos, maleables.
La sorpresa, el asombro se desfloran,
traficamos paisajes, sueños, la vida toda.


















Mar, siempre mar


Está allí, adelante, brama, murmura.
El sol cae en luz sobre las olas...
se alumbra, a la par nos deslumbra,
azules, añiles, plano interminable,
en línea hipnótica fascina. En él caben
vida y muerte, la continuidad, margen.
Ínfima me siento y te inspiro, mirarte,
es un delicioso convite, juegos de espuma
se prolongan sobre la playa, es bruma.
Comulgo con la tarde, me acunan rumores.
Ínfimos somos, cangrejos, venteveos,
tu ribera caminada, bruñida a vientos.


Fotografías    Elisa  V. Rezzonico









Los focos son astros que pasan...


Fotografía

Elisa V. Rezzonico







Paisaje: cruce de calles


Me distraigo, las luces cruzan,
simulan estelas rojas, amarillas,
que complicado sustraerme, como cintas
de colores los faros devanan
sus hilos de luz. La noche transa
sus deseos con los hombres, trafica
la mente vacía por esta mínima calma.
El afuera es confuso, vivir es difícil,
no hay estrellas, busco focos de luz,
no pensar, dejarse ir, ver como danzan
figuras, cuerpos, tristezas humanas.
Desconfío de nosotros, no hay resquicio,
moro, existo, teatralizo que vivo.
Mejor distraerme con la eterna noche,
los focos son astros que pasan, torpes
van calle a lo lejos, en perspectiva,
como sin dueños: se fugan las vidas.





Huelo

Y hay un olor, uno
que es la suma de muchos,
flota, me anda en ronda,
traza en el aire visiones.
Aspiro, mi alma roba
esa huella, marca que deja,
mi olfato lo desenhebra,
ya es capturado aroma.


Fotografía

Elisa V. Rezzonico



Sea este aquí y este ahora...


Fotografía Elisa V. Rezzonico








Álamo en junio



Silueta de enramada
que fragmenta al cielo
en cristales celestes,
algunas puntuales hojas
en el contorno de la trama
detallan al viento,
grises-plateadas
o verdes manchas
según el aire se estremecen,
vitrales de junio,
el sol leve se regala,
a ras del mediodía se desgaja.


Aprendiendo de Candy



Tu pupila marrón es mínimo espejo,
en ella la luz crea ventana y reflejo,
manojo de pelos, tu hocico negro
centra al mundo de los suspiros.
Yo te acaricio y acaso logro
tanto, aunque es mínimo y poco,
consigo como vos que el mundo
 sea este aquí y este ahora,
lo demás pierde forma y contorno,
carece de razones, de asombros.
Nuestros pobres vacíos por segundos,
colmaron, hicieron del universo
mi falda, en ella tus pequeños huesos,
dos compañías. Recreamos el universo.



Fotografía Inés Onzalo










Hago lista de amores, razones...


Lola Frexas










Estrategias para no partir


En las ceremonias de cada día
te rescato, te destaco, no es mía
esta necesidad de justificarnos.
Es que nos plantean partir,
dejarte, desgajarnos dejando,
cuantos verbos enlazando dolores.
Hago lista de amores, razones,
listas no para mudarnos, contrario
es el esfuerzo, y a veces es vano.
Masoquista en este amor de quererte
país me confundo, ofusco, desgano,
sedentaria, prisionera de tus voces
intento treguas, sueños, pobres
pactos con mi historia. Sin corajes
creo que partir sería lo adecuado,
rearmo algún olvido, destejo planes.





Proverbio



Y en el aire eterno
el viento devana
las penas humanas,
es conveniente
airear el alma.

Lola Frexas



















Círculo de cada uno de los días...


Robert Delauney















Concéntricos


Concéntricos temores, en ellos me enredo,
me arropo,
me ahogo...
Círculo de cada uno de los días, en eslabones
las encrucijadas,
se desensamblan...
y los temas pasan, caemos en ellos, pánico,
son otros fugaces,
son otros voraces...
El círculo de la luna nos imanta las miradas,
nos acompaña,
nos da su escala.







El horizonte se atardece


Perduración de la belleza,
de lo intangible, tan tersa
y mansa la tarde se entrega
en una secuencia milenaria,
sólo testigos circunstanciales...
eslabones reemplazables nosotros,
la humanidad se duplica a ojos...
ante un infinito tajeado, hipnótico....




Foto: Inés Onzalo

El ventanal y esta tristeza...

Amigos de Poemar, siempre intenté que Poemar se expresara con su propio lenguaje. Hoy me quiero consentir y a través de él permitirme tener un espacio más íntimo. 
Desde ya agradezco como siempre su visita y que sepan disculpar esta libertad que me tomo.




Foto:
Elisa Rezzonico















Tristezas de vos


Eras una perra, tenemos esta nostalgia,
ansiar... a un perro se lo extraña...
No importa ser o no comprendidos.
Mido los pasos, cuido no pisarte, esquivo
y estas ausente, te espero al entrar en el vano,
cuanto palpable e ido en un cúbico espacio.
Mi palma enmudeció su lenguaje terco
de acariciar y prolongarnos. Palpo, leo
la soledad en la tarde, abril es nuboso,
el ventanal y esta tristeza simple. No lloro.







Estado


Condicional, estamos todos en estado condicional.
Me aterro. El filo de la ausencia lacera la soledad.
Se nos desviste la vida y su esqueleto es mortal,
deshace los sueños. Asir , aferrar... nada puedo.
Ansío la volátil inconsciencia de creernos:
hacedores, gestores de lo posible, irrealmente bellos.
Tu muerte nos espeja, nos vemos tal cual somos,
frágiles, vulnerables, impostores sin retorno.



















Foto:
Elisa Rezzonico



Más allá de nosotros, sueños quebrados...

















 Perez Celis




Amor real



Los amores que en años he soñado
van conmigo, ellos reviven en un perfil,
en una imagen vista de costado.
Nada ni nadie es quien ya ha sido...
Con la simple realidad me rearmo
y somos estos dos seres de hoy,
con sus desgastes, seres devastados.
Beso en tu beso a los otros, los soñados,
es que a través de ellos nos hemos encontrado...
Beso tu beso y vivir se torna gracil,
nos mentimos casi místicos, casi ingrávidos.
Compartimos la luna cotidiana, vale celebrarlo.








Envase terrestre



Navega la luz su derrotero galáctico,
energía vital, nosotros endebles humanos...
Las estrellas que fervorosos miramos
tienen condiciones impensadas...
cielo que nos contiene, vivir batalla
más allá de nosotros, sueños quebrados
a ras de la corteza, seres que reptamos...
Esencia de supervivientes, sólo humanos.


Perez Celis




A la par me incendio, a la par yo me otoño...


Foto: Elisa Rezzonico





















Otoñarme


Hojarasca de otoño,
la vida en alborozo
se enciende, se incendia,
bebo soles en ella.
La ciudad es testigo,
metamorfosis y ciclo.
Detallo ocaso y camino,
explosión de energía,
el color se desliga de la vida
y las hojas laten caídas,
enarboladas en el viento.
A la par me incendio,
a la par yo me otoño,
estado del alma que gozo.






Sólo amores



Modelado imperceptible, nos han esculpido,
desde las sospechas hasta el rígido
molde de los valores, a boceto vivo...
y así quedamos, seres hechos o deshechos,
impudicia nuestra, en duro reverso
somos las esculturas de los otros,
aún menudos, de nuevo indefensos...
Cadena de inconscientes subconscientes...
como la inclinación de mi nariz, los genes,
así los marcamos a desconfianzas,
a osadías, obseciones, celos y recelos.
Y el alma se nos va colando entre medio,
moldeado de vivir... arcilla en carne y hueso...
No tenemos valentías, sólo amores,
sólo amores como dolorosos nexos.




Foto: Elisa Rezzonico





Aquí nos desnudamos...


Gustav Klimt





















Felicidad


Es frágil, merece ser tomado suavemente,
acariciarlo y dejarte acariciar, leve
la luz cubre y estalla entre las ramas
pero su verde es otro, se decanta
como las miradas que cruzamos.
Lo dicho es insustancial, sólo palabras,
mutaron en aire y luego en olvido...
Tensar del instante como de un hilo
que va desde manos a retinas
enhebrándonos, seres vulnerables,
olvidables. Aquí nos desnudamos,
fracción ínfima, tanto es imperceptible,
durante ella dejamos de ser inservibles.
Fuimos unos con otros, unos a otros: felices.







Hay muertes...  


Hay mil formas de morirse, valen
impensadas unas, otras inevitables,
las hay piadosas, ninguna preferida,
pero ay..., el horror de morirse en vida.
Que ella, la muerte, se exponga, lacerado
cuerpo, mente arrasada, tortura en solitario.
La muerte se entierra, se crema, se olvida,
se desgaja y muta a memorias vividas.
No a esta apropiación prolongada, póstuma,
esta exhibición desmedida de lo abyecto.
Ay dolor... tanto para los mínimos cuerpos...
tanto para los seres entorno. Hay tiempos
de vivir y de morir, ay trastocados tiempos.






















Gustav Klimt

Invaden voces de pájaros...

































En las sierras


Verdes contrastantes,
expuesta así la tarde
se despliega y deslumbra,
pinos que lucen cargados,
gotas ínfimas de lluvia,
brillos bajo un sol incierto...
Todo rota como las nubes,
se balancean hojas, descubren
retazos de inifinito celeste,
allí hay presencias mínimas,
y el aire como materia viva...
tierra y agua, dimensiones vivas.
Mansedumbres y contrastes,
nada, nadie permanece estable.
Equilibrio, belleza y entorno,
urdimbre de las esencias,
suma de mínimos cosmos.

































Vacaciones


Me extiendo al sol, me relajo,
bebo visiones, muerdo otros paisajes,
me harto de tenerte a mi lado...
El afuera seguirá igual de ingrato,
lo ignoro... Invaden voces de pájaros,
llenan los huecos del aire. Respiro.
Aquí, a brazadas de agua, acaricio
la mansedumbre, la dulce incerteza.
Me aferro, son días para flotar en bella
insensata rutina. No lo divulgues: gozo,
suspendida así a brisas del aire: floto.




































Otras voces


Acallar el sacrilegio vano de la voz,
de los ajenos, artificiales sonidos, dejo
que el afuera entre en mí, sea pájaro, rumor
de gotas que caen y esta entrometida lluvia,
las piedras bajo mi suela crujen y hablan,
olores de las hojas, de las maderas mojadas,
estos mínimos humores hacen sierras y tarde,
las delatan, nos gestan como habitantes.



Fotografías: Elisa V. Rezzonico

La piedra apilada sobre las piedras...



























Texto pétreo


Muros para calarlos a simple balcón,
paredes trepadas a enredaderas,
el cielo se florece, claustros, veredas,
la piedra apilada sobre las piedras...
Inspiro tu celeste, bebo de la luz,
sabor a salitre, a sombras frescas.
Las voces se confunden, una inaudible
dentro de vos nace secular, perpetua.
Me dejo acunar como en una balsa,
peñón de siglos, dolores, supervivencias.
La vida expone sus batallas, Cartagena.






































América latina (desde Colombia)



No es mi tierra y sin embargo
los lenguajes se unifican a contrastes,
a ancestrales dolores, los hablamos....
Vidas conjugadas, vidas confundidas,
los gestos se asemejan, se duplican.
La calle vocifera rasgos, reiteradas medidas
de supervivencia. Sumar pigmentos,
mixturar las decepciones, los anhelos...
Detrás van siglos de sojuzgamiento,
como aluviones inmigrantes, somos esto
que vibra, miente, se rinde, rebela, late.
El sol expansivo nos corona, fortuitos
vamos navegando por tu sangre.



























Cartagena


Ciudad suma de los nombres, Cartagena,
la vieja amurallada y la viviente,
rumores del hoy contra las piedras...
Mutación de lugares, de contextos,
la eternidad es este simple enredo,
todo es vano, imperdurable, no importa
la secular urdimbre de las historias.
Muros acariciados, son nuestras las manos,
los ojos que recortan cielos, el trazo
invisible de caminarte hasta el cansancio.
Vale vivir, los nombres, tantos, se deshilan
y en el viento del atardecer son fibras,
hilos de desmemoria. El mar y la noche,
silábicos, delatan la oquedad de las voces.


Fotografías: Elisa V. Rezzonico

























Y la rutina me espera, suave balsa...


Salvador Dalí




















Buenos Aires


Me sé urbana y tan porteña,
me mimetizo, las veredas
son más que sendas vibrantes,
voy una en mil caminantes,
un rostro y otros, cien faces
de un olvidable instante.
Como por tu sangre y la calle
vamos, un viviente laberinto.
Anónima, gozosamente anónima,
la trama nos deglute, ella sola,
y vamos dentro insustanciales.
Busco gorriones y los hallo,
verde fresco bajo los plátanos,
mosaico, recorte de cielo como escape.
Me sumerjo, aguas urbanas,
bendita sea la mañana
con su sol que la empieza.
Aquí, aquí me unjo habitante,
sé del este para buscar la luna
allí donde redonda se atardece,
puntos cardinales en el alma.
Aquí revivo ayeres y su gente,
aquí intuyo, temo lo que viene,
aquí seré en el polvo: polvo leve.




Ceremonias de supervivencia

Desde este ángulo la luz
amortaja al simple cuarto
en un terso, conocido abrazo.
Aquí me siento y el árbol
se asoma como siempre
encuentro de ambos, displicentes,
relajadas las retinas y las hojas.
Bebo mi rutina a sorbos,
como a este café corto y amargo,
bebo de mi locura a sorbos,
para disolverla aquí me apaño...
tensar la ansiedad y la cordura,
tensar el ardor de lo presente
y esta conciencia de lo irrelevante.
Somos escuálidos, fugaces, mortales.
Y la rutina me espera, suave balsa,
con inevitalbles lunas programadas,
ellas asoman en ángulo previsible...
Los humanos mutamos, ella magna
asombra, nos imanta las miradas...

Salvador Dalí